lunes, 4 de febrero de 2008

Sin Dios

No sé cómo pudiste cambiarme tanto,
hasta dejarme arrodillado en mi llanto,
yo, que nunca lloré por una mujer,
no me reconozco tirado a tus pies.

¿Dónde quedó mi orgullo, mi dignidad?
Si ya ni me interesa la libertad,
porque vivo preso de aquellos recuerdos,
de todo lo que tenía y ya no tengo.

Yo nunca encontré un Dios,
pero llegaste vos
y me inventé la fe.

¡Qué pésima inversión
dejar mi corazón
en tu juego cruel!


Pienso que te habrás divertido conmigo,
viéndome rogar como un pobre mendigo,
pero parece que yo no aprendo más
de heridas que no van a cicatrizar.

Por vos di todo lo que tenía, todo...
Y me metí hasta la cabeza en tu lodo,
con el único fin de verte reír...
y tu mala memoria hoy me paga así.

Yo nunca encontré un Dios,
pero llegaste vos
y me inventé la fe.

¡Qué pésima inversión
dejar mi corazón
en tu juego cruel!


sábado, 2 de febrero de 2008

En el puente

No era la misma tu mirada azul,
incluso cambió tu cara,
un viaje de vuelta a la juventud,
un pasado que te ampara.

Los golpes y el frío te hacen sufrir,
hoy que no sos más la reina,
con tu pena en Budapest o en Brasil
si una brisa te despeina.

Andarás perdida entre tanta gente,
pagando el precio de un castigo,
esperando encontrar algo en el puente,
algo que no vuelve contigo.


Entiendo que es otra, una muy lejana,
la que juega mientras hiere,
pero no cualquiera arruina un mañana
sin conocer lo que quiere.

Y sacaste a la vereda tus miedos,
en venganza del dolor;
ya no quiero meterme en tus enredos,
esta vez me salvo yo.

Andarás mezclada entre tanta gente,
peleando el precio de un castigo,
esperando encontrar algo en el puente,
algo que se quedó conmigo.


martes, 29 de enero de 2008

Bruja

Cuando llegaste me dijeron “cuidado”,
pero yo nunca le hago caso al pasado,
y acomodé en el armario cada duda
sólo para verte caminar desnuda.

Y, por tus besos, te regalé mi cama,
convencido de dormir con una dama,
pero, cuando abrí los ojos, ya era tarde
y no me animé a correr como un cobarde.

Loca,
el veneno de tu boca
es un riesgo mortal,
si el corazón se equivoca
no hay vuelta atrás.

Bruja,
me encerraste en la burbuja
de tu mirada
y hoy parezco un ciruja
que se quedó sin nada.


Si te daba todo vos pedías más,
si me cansaba te acordabas de amar;
mirá si será poderoso tu hechizo
que me confundí eso con el paraíso.

Todavía no entiendo lo que me has hecho,
me clavaste la decepción en el pecho
y te marchaste a una nueva aventura,
buscando otro loco para tu locura.

Loca,
el veneno de tu boca
es un riesgo mortal,
si el corazón se equivoca
no hay vuelta atrás.

Bruja,
me encerraste en la burbuja
de tus ojos
y hoy parezco un ciruja
que perdió todo.


lunes, 28 de enero de 2008

Siempre es la misma historia

Al mundo no le importa nada,
solamente gira,
y nos ensucia con su mentira,
incluso en aquella mirada.

Cada puerta ya tiene su llave,
ni pierdas tiempo en golpear,
porque más van a pisarte
cuando te vean llorar.

Y en otoño caen las hojas
y en verano es top Pinamar;
vivimos el auge de la soja,
pero nunca sobra un pan.

Siempre es la misma historia,
todo es igual,
unos en la lona, otros en la gloria,
eso no va a cambiar,
si ya me sé de memoria
el cuento y su final.


Me entregué, sin remedio, a su bondad,
pero se esfumó pronto el espejismo...
qué tonto no querer ver la verdad,
si era más de lo mismo.

No te vendas por una moneda,
es mejor revolver la vereda
en vez de esperar eso que falta,
entre tanta fibra óptica y ratas.

Por más que te vayas lejos,
no existe otro lugar;
escuchá bien este consejo:
no luches más.

Siempre es la misma historia,
todo es igual,
nosotros en la lona, ellos en la gloria,
no se puede cambiar,
si ya me sé de memoria
este final.


lunes, 21 de enero de 2008

Gracias por el abrazo

Volviste una tarde con tu hermosura,
pero aclaraste que era por un rato,
y preferí no hablar de esta amargura
con mil resacas bajo los zapatos.

Son tantas cosas que no sé decir,
buscando ese hueco en otra nariz,
estoy gastando noches sin sentido
y nunca me cruzo con el olvido.

Gracias por el abrazo,
no quería que me veas llorar,
me faltaba un pedazo,
un vacío que no puedo llenar.

Para nadie más serás la princesa
que cura la tristeza,
que cambia el clima de un lugar inmundo
sólo con la mirada.

Pero saliste con tu bolso al mundo
y mudaste rápido tu belleza,
lástima que, después de ese segundo,
acá no quedó nada.

Gracias por el abrazo,
te juro que me hizo bien de verdad,
me faltaba un pedazo,
un vacío que no saben llenar.

No busco una persona que me quiera,
no me gustan los besos de enfermera;
si ya entendí que no puedo olvidarte,
debo apostar mis noches a esperarte.

Lo único que no se pierde es la fe
y estoy seguro que vas a volver,
cuando escuches mi grito
y sepas, por fin, que te necesito.

Y gracias por los besos,
parece que aún late el corazón
y hasta tiemblan mis huesos,
aunque siga doliendo este dolor.

martes, 15 de enero de 2008

A dónde vamos

Aunque ya te perseguía en la facultad,
nos conocimos por un amigo en común;
yo siempre me escapaba para no estudiar,
a ti sólo te preocupaba tu club.

Pero, aquella noche, algo sucedió en el cielo
y el destino tiró sus piezas de ajedrez,
cuando el universo, que no es más que un pañuelo,
alineó nuestros besos contra una pared.

Y en ese bar irlandés
nos quitamos la tristeza,
de nada sirvió un café
luego de tanta cerveza.

Sin saber a dónde vamos,
ignorando la distancia,
aquella vez acabamos
desnudos en Plaza Francia.


Los años no trajeron grandes novedades,
degustando vinos y labios del montón,
siguiendo con mi vida, mis actividades,
jamás pude conformar a mi corazón.

Pero, esa tarde, recursaba una materia
y tú enseñabas en la clase de las seis
nuevas teorías del mundo y su miseria,
mientras yo pensaba en tus besos y en tu piel.

Y el mismo bar irlandés
nuevamente fue testigo,
tú pediste un cabernet
y yo, otra noche contigo.

Sin saber a dónde vamos,
y después de la distancia,
una vez más acabamos
desnudos en Plaza Francia.


jueves, 10 de enero de 2008

Sólo tuve que esperar

Gastaba mis primaveras
en ese sillón de mimbre,
esperando que volvieras
y recordaras mi timbre.

Los labios fríos dolían
a pesar de lo bebido,
y los recuerdos venían
a salvarte del olvido.

Yo no te salí a buscar,
sólo tuve que esperar,
hasta que te decidiste.

La ciudad era tan triste,
pero quisiste pasar
y esa noche no te fuiste.


Nunca olvidé tu mirada,
no supe curar la herida,
la lluvia no dejó nada,
ni una esperanza de vida.

Es lo extraño del destino,
ese beso de la suerte,
que sigamos el camino
y pueda volver a verte.

Yo no te salí a buscar,
sólo tuve que esperar,
hasta que un día viniste.

Me encontraste un poco triste,
pero quisiste pasar
y ya nunca más te fuiste.